La Paz de Dios

domingo, 20 de julio de 2008

Bendición para todos - Regalos del Día del Amigo - Brinda Mair


Queridos amigos del alma:
En este dia, tres regalitos que hallaran en los Blogs de Canalizandoluz cuyo acceso esta en Eventos en
www.canalizandoluz.com en el medio justo de la pagina principal.

1- En Reflejos, el fotoblog de Canalizandoluz en medio de fotos de Roma, les explico lo que significa recuperar una energia multidimensional en procesos que debemos realizar en esta vida.

El relato que continua en el blog comienza asi:
"Jamas hubiera regresado a Roma por Libre Albedrio, pero cuando uno comienza a seguir las indicaciones de lo Superior en nosotros, dejamos de tenerlo. ¿Por que? Porque el Libre Albedrio significa tener la libertad de equivocarnos y si uno conoce la Voluntad Superior en si mismo, el tener Libre Albedrio implicaria desobediencia.
Asi fue como regrese a Roma sólo por indicacion de mis guias luego de un intenso viaje dando talleres en Gijon, Moia y Barcelona.
Sinceramente no hubiera regresado a Roma. Las ciudades, los lugares, se niegan cuando aún tenemos karma multidimensional con él y eso fue lo que ocurrio en mi primer viaje. Pero esta vez fue distinto. [
Sigue leyendo en el blog]

2- En
Brinda Mair On Line, tienen para escuchar, es ultimo programa cuyo tema es "La busqueda del Maestro Interno".

La busqueda del Maestro Interno es uno de los objetivos primeros de todo humano en ascenso ¿como lograrlo? ¿como darnos cuenta de que estamos en el proceso correcto? ¿que herramientas gratuitas para trabajarlo existen en CanalizandoLuz.com? ¿que es una noche oscura? Como realizar un barrido energetico en nuestra casa fisica o una forma de sanacion mediante sahumerio. ¿Como puedo proteger mi casa?
Escucha este programa

3- En el blog de
Brinda Mair On Line tambien encontraran un video (Tambien esta en You Toube) con una bendicion para todos y fotos de Panama (Is. Contadora), Colombia (Is.San Andres) y Santo Domingo (Rep Dominicana), espero que les guste porque es uno de los primeros videos que apareceran con fragmentos de los programas de radio que siempre son canalizaciones.

Que el Espiritu nos guie Siempre
Un abrazo desde el Alma
Brinda Mair
Para enviar preguntas al programa de radio, dejalas en los Comentarios de
Brinda Mair On Line

Ascensión y Polaridades - por Brinda Mair

Queridos amigos:
Su gratitud, la de todos y la mía junto con la de Uds. va hacia el Padre y su Plan en este plano. Sé las fuerzas que acompañan a
Akkor, de un lado y del otro de la Luz y de la Oscuridad.
También sé por evolución, que AMBAS polaridades deben ascender.
Ninguna de las dos asciende sola, quien lo ignore, se dará cuenta bien tarde.

La leyenda dice que los males del mundo salieron por imprudencia de la mujer, Pandora, de la caja donde los dioses los habían encerrado.
Aterrorizada por lo que veía la cerró abruptamente.
La imprudencia es la cualidad propia del gobierno de los Egos que reemplazan al Yo Superior y renuncian por libre albedrío a la Guía de lo Superior.
En su Espejo, en algún momento, nuestro aspecto femenino ligado a las pasiones en nuestro ser multidimensional, los dejó escapar.

Ellos se convierten en nuestros perseguidores internos cuando las crisis sobrevienen desconectándonos y buscamos cómo refugiarnos vanamente tal como le ocurrió a Pandora. En igual forma, esto le ocurre a cualquier ser humano cuando siente que los males de su mundo, su Universo local, le amenazan.

Nuestra vida en el Universo Kármico es como una nova.
Quien la mira cree que existe, pero quien tiene el conocimiento sabe que sólo es un reflejo de luz de algo que ya no existe.
Qué curioso ¿no? Sólo debemos mirar la vida multidimensionalmente, para darnos cuenta que la Ascensión esperada ya ocurrió.
Que cada quien vive donde vibra.
Y que nuestra materia SI, refleja la realidad de Universo kármico y está sujeta a su destino porque ella pertenece a la Tierra y la acompañará como hija que sigue a su madre.

La Sabiduría del Universo está reuniendo lo que sólo era UNO, y por más que nos pese, el UNO no es sólo lo bueno que queremos ver.
Si lo ignoramos, si no podemos aceptar que todos los males del mundo que hoy se están viendo con tanta claridad también nos pertenecen, se nos dificultará unificar el mundo de las energías más ancladas en la materia.

Cuando comprendemos, podemos amar lo distinto sin juzgamiento.
En ese momento el miedo que nos apartó de la caja de Pandora, ya nos detendrá en nuestro intento de volver a abrirla porque ya no será nuestro Ego imprudente quien lo haga diciéndose a sí mismo: "¿A ver si queda algún mal más por salir?" Pues no, sin temor, guiados por nuestro Cristo, es posible abrir nuevamente la caja y descubrir en ella a la Esperanza oculta en su fondo.

Nuestros miedos y la Esperanza deberán abrazarse para volver a ser UNO tal como lo eran antes de que la caja fuera abierta.
Todo debe regresar al UNO tal como vino, unido.
Pero antes de que ello ocurra, las polaridades deben diferenciarse crudamente. Una de esas polaridades es la que muestran los medios de comunicación masivos y los hechos sociales.
La labor de la espiritualidad en general, también cumple su parte en el mismo Plan mostrando que el mundo puede ser bondad y bien.

Mi misión está en la síntesis de esas polaridades, frecuencia propia del rayo violeta en la Era de Acuario.
Esta cualidad es materia para todos cuando de ascensión se habla, pero es vital para quienes creen en la Luz pero no pueden ignorar que la Oscuridad existe, porque han estado sumergidos en ella o bien hoy se les manifiesta como perseguidores internos y/o externos tal como a alguien condenado en el Antiguo Israel, a ser apedreado fuera del poblado, al borde del abismo.
Somos seres multidimensionales. Los problemas de hoy, son las piedras de ayer.

Son los que tiene por misión consigo mismos el creer que Dios existe aún en medio de lo que viven.
Es fácil creer en Dios cuando se está muy bien o no se tiene ningún problema y sólo se miran estrellas y amigos planetarios. Son etapas de la evolución donde para encontrar lo bueno hay que dejar de ver lo malo. Eso es lo que enseñó la Metafísica tradicional a través de la repolarización. Fue un trabajo muy necesario para poder diferenciar un polo de otro. Si no hay diferencia, el camino del medio curiosamente, no se vuelve visible.

Al otro grupo, al que pertenecí yo también, es a quien tengo por misión mostrarles el Camino del Medio donde las polaridades se reúnen al final de los tiempos para ascender. Para que cuando las polaridades amenacen dividirlos haciéndole perder su fe y su paz, encuentren la Esperanza.

Serán los que cuando las polaridades comiencen a unirse en el mundo físico, actuarán como mensajeros que llevarán su Paz y Esperanza conquistada al mundo.
Y no tendrán necesidad de la Máscara de la paz tal como la tendrán muchos cuando las polaridades los acerquen a su propio Alfa Omega y no hallen explicación que sostenga la estructura de la división. Las Máscaras están cayendo, trabajo que se acentuará en el 2009, mucho más para Argentina que tiene ese signo en su creación como país.

Todo debe regresar al lugar de donde vino como UNO.

Que la Luz de Todo lo que Es nos acompañe en estas jornadas con mi agradecimiento Eterno al Padre Madre Dios.


Que el Espiritu nos guíe Siempre
Un abrazo muy fuerte desde el Alma
Brinda Mair





domingo, 6 de julio de 2008

"La Invitación"

No me interesa lo que haces para ganarte la vida.
Quiero saber qué es lo que deseas, y si te atreves a soñar que encuentras
lo que tu corazón anhela.

No me interesa cuántos años tienes.
Quiero saber si te arriesgarías
a parecer un tonto por amor,
por tus sueños o por la aventura de estar vivo.

No me interesan qué planetas hacen la cuadratura de tu luna.
Quiero saber si has tocado el centro de tu propio dolor,
si las traiciones de la vida te han abierto una herida
o si te has encogido y cerrado
por el temor a sentir más dolor.

Quiero saber si puedes vivir con dolor,
el mío o el tuyo,
sin intentar esconderlo o disfrazarlo o resolverlo.

Quiero saber si puedes vivir con alegría,
la tuya o la mía,
si puedes danzar, salvajemente y
dejar que el éxtasis te llene
hasta las yemas de los dedos de las manos y de los pies,
sin advertirnos que debemos tener cuidado y ser realistas,
ni recordarnos las limitaciones del ser humano.

No me interesa si es verdad la historia que me cuentas.
Quiero saber si puedes desilusionar a otra persona
para ser auténtico contigo mismo;
si puedes soportar la acusación de ser un traidor
y no traicionar tu alma.

Quiero saber si puedes ser desleal
y por lo tanto digno de confianza.
Quiero saber si puedes ver la belleza
aunque no todos los días sean hermosos,
y si puedes trazar el origen de tu vida desde su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso,
el tuyo o el mío,
y a pesar de ello pararte a la orilla de un lago
y gritar "SI!" al plateado de la luna llena.

No me interesa saber dónde vives
ni cuánto dinero tienes.
Quiero saber si puedes levantarte,
después de una noche de dolor y desesperanza,
agotado y golpeado hasta los huesos,
y hacer lo que tengas que hacer
para dar de comer a los niños.

No me interesa a quién conoces,
ni cómo llegaste aquí.
Quiero saber si compartirías conmigo tu pasión, tu amor,
sin echarte para atrás.

No me interesa dónde,
ni qué, ni con quién has estudiado.
Quiero saber qué es lo que te sostiene desde adentro
cuando todo lo demás se rompe en pedazos.

Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo
y si te gusta de verdad
la compañía que llena tus momentos vacíos.




Autor: Oriah, el Soñador de la Montaña


martes, 17 de junio de 2008

24 de Junio: We Tripantu, Año Nuevo Indígena. El Amor por la Tierra

We Tripantu - WE: Nuevo / Tripan: Salida / Antü: Año = La Nueva Salida del Sol

Wetripantu, una celebración de reflexión y renacer, asociada más a la naturaleza que al Sol mismo. En sus tierras de origen en esta época casi no se ve el Sol, ya que llueve la mayor parte del invierno.


COMIENZA UN NUEVO AÑO PARA LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DEL CONO SUR DE AMERICA: RITO ANUAL DE RENOVACIÓN DEL EQUILIBRIO DE LA NATURALEZA

Con ceremonias de purificación, los mapuches, uno de los principales pueblos originario de Chile y Argentina, celebran el We Tripantu, el Año Nuevo indígena. Uno de los tres grandes ritos de esta nación, que ha demostrado una férrea voluntad de permanencia e identidad, frente a la cultura occidental.
La celebración comienza la noche del 23 de junio, con una reunión familiar, en la que se cuentan historias tradicionales de la familia, como preparación de la salida del Sol, el 24.
"En el período de epewun, que es antes de la amanecida, hombres, mujeres y niños e invitados concurren al río, vertiente o estero más cercano a bañarse y esperar la nueva salida del sol con el cuerpo y el espíritu renovado y limpio y sintiendo la fuerza del Dios Gnechen."
"Cuando el sol y la luz cubren el espacio visible se dice Akui We Tripantu (llegó el nuevo año) o también Wiñoi Tripantu (regresa la salida del sol). De esta manera en el amanecer del día 24 de junio se inicia otro ciclo de vida en el mundo mapuche y en la madre tierra. Durante el día continúan distintas actividades, según la región. Por lo general es un día de reencuentro, de armonización y equilibrio de las relaciones familiares".


Wüñoi-Tripantu y We-Tripantu: Estos dos conceptos se refieren al mismo acontecimiento, no obstante cada cual representa un momento específico. El Wüñoi Tripantu, (traducirlo como el “regreso de la salida del sol”), se produce justo a la medianoche, cuando éste comienza a retroceder a partir de la mitad de la noche más larga de año; también se dice “ Trawüuchi epu pun meu”, es decir, donde se unen las dos noches “la noche del ciclo que finaliza y la noche del nuevo ciclo que comienza”. De tal manera que Wüñoi Tripantu es el que marca o determina el inicio del regreso del nuevo ciclo a partir de la medianoche hacia el amanecer.
En cambio, el El We Tripantu o la nueva salida del sol, representa el momento exacto en que el sol o Antü aparece por el puelmapu (oriente), dando paso al nuevo ciclo de vida en la naturaleza o el Año Nuevo. Además éste espacio de tiempo, antes de la salida del sol, el universo, la naturaleza, las vertientes, los animales etc., entran en su máximo apogeo y plenitud, por ende en equilibrio y armonía.-
Es decir, cuando el sol hace su regreso paulatino desde el Wüñoi Tripantu (el lapso correspondiente entre la medianoche hacia el amanecer), trae consigo muchas energías, y con el despertar de toda la naturaleza, vertientes, ríos, volcanes, cerros, montañas, animales, árboles, pájaros, personas, piedras, insectos, estrellas, se acumulan enorme cantidades de energías emanadas desde la tierra, el cosmos y naturaleza los cuales permiten dar paso a una nueva vida en la tierra. Es decir, en el momento de mayor apogeo o acumulación de fuerzas cósmicas y en el momento de asomarse el sol se produce el El We Tripantu o Año Nuevo mapuche.

¿Qué es entonces el El We Tripantu? Es el nuevo despertar de la tierra y naturaleza, el despertar de la estrellas y del universo, el despertar de los espíritus protectores y dadores de vida, es el despertar de los hijos de la tierra. Este fenómeno del nuevo despertar se produce en el momento después del profundo descanso que ha experimentado la tierra y la naturaleza, conocido como Rimü o Rimüngen (zambullida o tiempo de descanso), y esto ocurre cuando todos los componentes de la naturaleza y el cosmos en éste lado del hemisferio (sur), devuelven y retro-alimentan a la tierra con sus energías, es el caso concreto de las plantas o árboles logran devolver o a bajar su savia hacia el interior del tronco, luego a la raíz, finalmente para devolverlas por completo a la tierra.


Estamos en El We Tripantu, año nuevo, y además de contar historias antiguas, leyendas, mitos y creencias; curar, quitar las enfermedades y celebrar el año que se va, también se transmiten los conocimientos ancestrales de generación en generación.
Los conocimientos antiguos enseñan que al acercarse el Sol, se recibe más calor, hay que abrigarse menos. El Sol da vida a la tierra, da más brotes de plantas, durante este tiempo cantan los pájaros trinos maravillosos.
Se deja lo viejo atrás y comienza lo nuevo. A media noche toda la familia va a bañarse a las vertientes, para botar lo viejo que se lleva en el cuerpo, y recibir el año nuevo purificados por el agua de la tierra. Previamente hacen una oración de agradecimiento por lo que dejan atrás, y se enfrentan limpiamente para un año nuevo.
Se dan las gracias por las cosas que pasaron, buenas o malas, ya que unas se disfrutan, y de las otras se aprende. Se hacen además las pases, para renovarse y empezar todo de nuevo.
E inmediatamente después, se celebra toda la noche y el otro día completo.
Ese día además, ocurre una actividad muy importante, se entregan oficialmente las funciones a la comunidad por los lonkos (caciques) a los nuevos integrantes de la vida burocrática, los jóvenes que ya están en edad de adquirir responsabilidades. Junto con el Wetripantu (año nuevo), nacen también los personajes nuevos para la comunidad.
Ese día además, ocurre un acto muy simbólico dentro de las familias. Ese día el abuelo, sella el pacto de linaje familiar, entregándole su nombre a su nieto en edad previa a la adultez. Esta ceremonia se llama "lakutun" y es muy importante porque no solo se continúa el linaje sino que además, se preservan las tradiciones y riquezas propias de cada familia.
También se hacen solamente durante esta noche, los katawün, u orificios en la oreja para colocarse aros. Extraña costumbre adoptada apenas un siglo antes de la llegada de los españoles, influenciados quizás por los Inkas.


El We Tripantu siempre se recibe con mucha alegría. A partir de ahora las flores brotan, los ríos corren vigorosos y los animales comienzan a aparearse y generar más vida.
Para comprender este pensamiento tal vez deberíamos fijarnos más en nuestro medio, en lo que nos rodea, en nuestros bosques y montañas, ríos y lagunas, valles y desiertos, en nuestra tierra.


Es el momento en que la fuerza propia de la vida, de la naturaleza, eleva en la savia de los árboles el nivel de vibración molecular y los seres vivientes regulan su pulsación con el ritmo lunar. El mapuche piensa y siente que las aguas traspasadas por la energía magnética de la luna en esa fecha tienen una energía diferente por lo que toda la familia debe armonizarse con la naturaleza por medio del baño de inmersión bajo cualquier condición climática. Es el tiempo de armonía familiar y de amistad. El quimün (conocimiento) mapuche es un modelo práctico de inter-relación social y espiritual, no es un evento folclórico. El modelo wetripantu se inserta en la cultura, desde una perspectiva epistemológica, social y espiritual, como columna dinámica unificadora de la sociedad y que mantiene la cohesión y filiación del mapuche con su cultura e Identidad.

La festividad social espiritual Wetripantü, es un escenario en el que una misma fuerza espiritual denominada newen, estremece de energía a todos los seres vivientes y hace de los hombres y mujeres, hermanas y hermanos con todos los elementos de su medio.Existe un punto cósmico desde donde se gestiona un estado de renovación física y psíquica, determinado por el regreso del sol a ciertas coordenadas espaciales, que da paso a otro período de tiempo que desde su inicio está energizado por el movimiento lunar.



En la ilustración apreciamos un chaman bailando sobre el Kultrun, el tambor mapuche que simboliza la cosmovisión de esta nación americana pre-europea.





Fuente: Agradezco fundamentalmente a Irma, Blanca y también a Fabián, un niño de 8 años, todos ellos integrantes de la Comunidad Mapuche del maravilloso Cerro Curruhuinca, en San Martín de los Andes, que fueron los guías que nos acompañaron en el ascenso al cerro, en diferentes momentos. Mucho aprendí de ellos en el amor a la Tierra, en el amor por la humanidad, la naturaleza, en sus convicciones por sus conceptos de calidad de vida, en la fuerza que ponen por transmitir su cultura y mantenerla. Profundamente agradecida Padre por tanta enseñanza.

Otros: Religiosidad Mapuche, - http://www.nuestro.cl/ - http://www.circuloastronómico.cl/




Los días del sol quieto: bajo el Solsticio

Comenzamos el mes de Junio viajando bajo Escorpio, pero a partir del 7 y hasta el 20, lo hacemos bajo Ofiuco, para pasar a Sagitario, después del Solsticio.

El 21 de Junio inicia el Solsticio, la Tierra le muestra al Sol un lugar sobre el Trópico de Cáncer, en el hemisferio sur será el día más corto y la noche más larga del año.


Sábado 24: Fin del Solsticio, Sol quieto, el Sol aparece y desaparece algunos minutos de grado más al Sur y el día es algunos minutos más largo.

Pasaremos en estos días por el Solsticio de Junio, momento de año en que culminan, el invierno del hemisferio sur y el verano del hemisferio norte, y que curiosamente los gobiernos utilizan para indicar el inicio de ambas estaciones, cuando en realidad en el sur está lloviendo y nevando desde Mayo y en el norte las canículas comenzaron por la misma época. El 21 (o 22) de Junio se produce en el hemisferio sur el día más corto y la noche más larga del año.

Al llegar al Solsticio de Junio, visto desde la Tierra, nos parece que el Sol se detiene en el cielo, lo que se nota especialmente al amanecer y atardecer, cuando el Sol, que ha estado apareciendo y desapareciendo cada vez más al norte, detiene su andar y aparece y desaparece en el mimo punto por cerca de dos semanas. De allí el nombre de la fecha: "Solsticio", "Sol Quieto" en latín.

A los antiguos habitantes de estas tierras ya les parecía muy preocupante ver que el Sol se alejaba hacia el norte provocando bajas en las temperaturas y generando la estación fría, pero cuando luego se detenía y en lugar de regresar hacia el sur trayendo nuevamente calor, se detenía y parecía dudar de su regreso. Ellos, que conocían de la importancia del Sol en sus vidas y en las estaciones, sentían que debían de hacer algo.

Los Incas de Perú realizaban con este motivo una gran ceremonia en el Cuzco, cuyos detalles e intenciones no conocemos por haber sido prohibida en tiempos del dominio español, posteriormente ha sido resucita con fines turísticos en la fortaleza de Sacsayhuaman y que se ha transformado en un gran evento cultural. La fiesta está siendo celebrada también en pueblos quechuas y aymaras de la región de Tarapacá en Chile y Bolivia.

Los pueblos atacameños del Desierto de Atacama, según nuestro informante Emilio Mendoza de Río Grande, celebraban en estos días una ceremonia de amanecida en la que con mucha algarabía intentaban llamar la atención del Sol, que se había quedado distraído en algún misterioso quehacer.
Los mapuches, uno de los pueblos originarios de Chile y Argentina y que vivía en regiones más australes de América del Sur, entre los 40 y 45 grados de latitud sur, celebra esta fecha como su cambio de año, el
Wetripantu, una celebración de reflexión y renacer, asociada más a la naturaleza que al Sol mismo. En sus tierras de origen en esta época casi no se ve el Sol, ya que llueve la mayor parte del invierno.

La situación equivalente se vive en el hemisferio norte en el mes de Diciembre y esta es la razón que las fiestas de la Navidad y Año Nuevo sean tan relevantes. Estas fiestas fueron traídas por nuestros antepasados europeos a América y hoy son celebradas si conocer sus verdaderos orígenes.

En el sur, el Sol parece detener su desplazamiento aparente de sur a norte, entre el 18 y el 23 de Junio de cada año, por lo que se celebran diversos ritos para lograr que el Sol regrese hacia el Sur. Si pueden, podrán observar que entre los días mencionados, el Sol aparece y desaparece por el mismo punto de los horizontes Este y Oeste respectivamente.
Estos son los días más cortos del año en el hemisferio sur, pero a partir del 26 y gracias a las rogativas realizadas, es seguro que el Sol regresará a este hemisferio, trayendo la esperanza de una nueva primavera.


'El 21 de junio al mediodía se produce un Cambio de Tiempo descrito en el Calendario Maya' 'Se producirá un sobretono armónico que cambiará la Tierra a una nueva dimensión' 'Dicho sobretono se comunicará a través de superconsciencia a unos seis mil millones de seres humanos sobre el planeta'

Judith Moore en Nuevo México recibió información de que el próximo sábado 21 de junio al mediodía es el cambio de tiempo en el Calendario Galáctico Maya. A ella le dijeron trece abuelas sabias que saldría una nota creando el sonido armónico que cambiaría a la Tierra en una nueva dimensión en ese día.

Ella recibió información de que el Cambio de Tiempo hablado en el Calendario Galáctico Maya ocurrirá el 21 de junio de 2.008 cuando se cree un sobretono armónico. Un sobretono alinea todos los soles y códigos solares galácticos y el Uno Armónico de la Fuente.

Existe una necesidad fundamental de que haya una vibración sobre este planeta para que se sintonice a través de la conciencia de los cuerpos de Luz que hayan alcanzado la capacidad de unión armónica. A través de esta comunión de almas se levantará la Tierra más allá del riesgo de que exceda los límites para estabilizarse. Debe haber un sobretono armónico generado desde las masas de Seres Despiertos.

Este sobretono armónico se debe calibrar en una onda que se mueva a través del planeta para crear un tono al mediodía del sábado 21 de junio de 2.008. Un sobretono se debe crear simultáneamente para la apertura de un código solar desde el Gran Sol Central. Ese código solar crea un nuevo modelo de lenguaje desde los planos de la mecánica cuántica y la energía cuántica. El tono se debe comunicar a través del campo del Grial Galáctico Unificado en un sobretono armónico.

Este tono se comunicará a través de superconsciencia a seis mil millones de seres humanos sobre el planeta para crear una forma de onda que acelera el continuo espacio tiempo de la Tierra. Mi petición es que los Trabajadores de la Luz de la Tierra unamos nuestro corazón al mediodía del sábado 21 de junio de 2.008, con la intención de cambiar a Gaia a su nueva forma de Amor, Unidad, Paz y Armonía.

Siéntase libres de utilizar el sonido, la oración, la visualización y la petición del corazón. Sólo entren en quietud en el corazón y oirán la nota que nos une a todos nosotros en el Amor Uno. Organicen grupos si es posible para reunirse en ese momento y ampliar la energía".



Fuente: Círculo Astronómico de Chile y http://www.arteplanetario.info/
En la fotografía observamos la Constelación de la Osa Mayor ubicada en el hemisferio norte, y es como se verá desde las regiones más cercanas al ecuador de la Tierra del hemisferio sur.


miércoles, 21 de mayo de 2008

La Coexistencia de realidades, a través de un cuento de Ray Bradbury

Queridos amigos:
La coexistencia de realidades es un hecho que se refleja cada vez con mayor claridad en el mundo de hoy.
Las dos Tierras coexistirán hasta que la trasposición espacio temporal ocurra. Como siempre, nuestro Libre Albedrío determinará dónde elijamos vivir.

Esta ficción expresada en el cuento de Ray Bradbury "Encuentro Nocturno", muestra una realidad posible para quien por instantes vea pasado, presente y futuro del tiempo lineal unirse en una intersección del camino.

Que lo disfruten
Un abrazo de luz
Brinda Mair


ENCUENTRO NOCTURNO – Ray Bradbury

Cuento perteneciente a “Crónicas Marcianas”


Antes de subir hacia las colinas azules, Tomás Gómez se detuvo en la solitaria estación de gasolina.
—Aquí se sentirá usted bastante solo —le dijo al viejo.
El viejo pasó un trapo por el parabrisas de la camioneta.
—No me quejo.
—¿Le gusta Marte?
—Muchísimo. Siempre hay algo nuevo. Cuando llegué aquí el año pasado, decidí no esperar nada, no preguntar nada, no sorprenderme por nada. Tenemos que mirar las cosas de aquí, y qué diferentes son. El tiempo, por ejemplo, me divierte muchísimo. Es un tiempo marciano. Un calor de mil demonios de día y un frío de mil demonios de noche. Y las flores y la lluvia, tan diferentes. Es asombroso. Vine a Marte a retirarme, y busqué un sitio donde todo fuera diferente. Un viejo necesita una vida diferente. Los jóvenes no quieren hablar con él, y con los otros viejos se aburre de un modo atroz. Así que pensé: lo mejor será buscar un sitio tan diferente que uno abre los ojos y ya se entretiene. Conseguí esta estación de gasolina. Si los negocios marchan demasiado bien, me instalaré en una vieja carretera menos bulliciosa, donde pueda ganar lo suficiente para vivir y me quede tiempo para sentir estas cosas tan diferentes.
—Ha dado usted en el clavo —dijo Tomás. Sus manos le descansaban sobre el volante. Estaba contento. Había trabajado casi dos semanas en una de las nuevas colonias y ahora tenía dos días libres y iba a una fiesta.
—Ya nada me sorprende —prosiguió el viejo—. Miro y observo, nada más. Si uno no acepta a Marte como es, puede volverse a la Tierra. En este mundo todo es raro; el suelo, el aire los canales, los indígenas (aun no los he visto, pero dicen que andan por aquí) y los relojes. Hasta mi reloj anda de un modo gracioso. Hasta el tiempo es raro en Marte. A veces me siento muy solo, como si yo fuese el único habitante de este planeta; apostaría la cabeza. Otras veces me siento como si me hubiera encogido y todo lo demás se hubiera agrandado. ¡Dios! ¡No hay sitio como éste para un viejo! Estoy siempre alegre y animado. ¿Sabe usted cómo es Marte? Es como un juguete que me regalaron en Navidad, hace setenta años. No sé si usted lo conoce. Lo llamaban calidoscopio: trocitos de vidrio o de tela de muchos colores. Se levanta hacia la luz y se mira y se queda uno sin aliento. ¡Cuántos dibujos! Bueno, pues así es Marte. Disfrútelo. Tómelo como es. ¡Dios! ¿Sabe que esa carretera marciana tiene dieciséis siglos y aún está en buenas condiciones? Es un dólar cincuenta. Gracias. Buenas noches.
Tomás se alejó por la antigua carretera, riendo entre dientes.


Era un largo camino que se internaba en la oscuridad y las colinas. Tomás, con una sola mano en el volante, sacaba con la otra, de cuando en cuando, un caramelo de la bolsa del almuerzo. Había viajado toda una hora sin encontrar en el camino ningún otro automóvil, ninguna luz. La carretera solitaria se deslizaba bajo las ruedas y sólo se oía el zumbido del motor. Marte era un mundo silencioso, pero aquella noche el silencio era mayor que nunca. Los desiertos y los mares secos giraban a su paso y las cintas de las montañas se alzaban contra las estrellas.
Esta noche había en el aire un olor a tiempo. Tomás sonrió. ¿Qué olor tenía el tiempo? El olor del polvo, los relojes, la gente. ¿Y qué sonido tenía el tiempo? Un sonido de agua en una cueva, y una voz muy triste y unas gotas sucias que caen sobre cajas vacías y un sonido de lluvia. Y aún más, ¿a qué se parecía el tiempo? A la nieve que cae calladamente en una habitación oscura, a una película muda en un cine muy viejo, a cien millones de rostros que descienden como esos globitos de Año Nuevo, que descienden y descienden en la nada. Eso era el tiempo, su sonido, su olor. Y esta noche (y Tomás sacó una mano fuera de la camioneta), esta noche casi se podía tocar el tiempo.


La camioneta se internó en las colinas del tiempo. Tomás sintió unas punzadas en la nuca y se sentó rígidamente, con la mirada fija en el camino.
Entraba en una muerta aldea marciana; paró el motor y se abandonó al silencio de la noche. Maravillado y absorto contempló los edificios blanqueados por las lunas. Deshabitados desde hacía siglos. Perfectos. En ruinas, pero perfectos.
Puso en marcha el motor, recorrió algo más de un kilómetro y se detuvo nuevamente. Dejó la camioneta y echó a andar llevando la bolsa de comestibles en la mano, hacia una loma desde donde aún se veía la aldea polvorienta. Abrió el termos y se sirvió una taza de café. Un pájaro nocturno pasó volando. La noche era hermosa y apacible.
Unos cinco minutos después se oyó un ruido. Entre las colinas, sobre la curva de la antigua carretera, hubo un movimiento, una luz mortecina, y luego un murmullo.
Tomás se volvió lentamente, con la taza de café en la mano derecha.
Y asomó en las colinas una extraña aparición.
Era una máquina que parecía un insecto de color verde jade, una mantis religiosa que saltaba suavemente en el aire frío de la noche, con diamantes verdes que parpadeaban sobre su cuerpo, indistintos, innumerables, y rubíes que centelleaban con ojos multifacéticos. Sus seis patas se posaron en la antigua carretera, como las últimas gotas de una lluvia, y desde el lomo de la máquina un marciano de ojos de oro fundido miró a Tomás como si mirara el fondo de un pozo.


Tomás levantó una mano y pensó automáticamente:
¡Hola!, aunque no movió los labios. Era un marciano. Pero Tomás había nadado en la Tierra en ríos azules mientras los desconocidos pasaban por la carretera, y había comido en casas extrañas con gente extraña y su sonrisa había sido siempre su única defensa. No llevaba armas de fuego. Ni aun ahora advertía esa falta aunque un cierto temor le oprimía el pecho.
También el marciano tenía las manos vacías. Durante unos instantes, ambos se miraron en el aire frío de la noche.
Tomás dio el primer paso.
—¡Hola! —gritó.
—¡Hola! —contesto el marciano en su propio idioma. No se entendieron.
—¿Has dicho hola? —dijeron los dos.
—¿Qué has dicho? —preguntaron, cada uno en su lengua.
Los dos fruncieron el ceño.
—¿Quién eres? —dijo Tomás en inglés.
—¿Qué haces aquí —dijo el otro en marciano.
—¿A dónde vas? —dijeron los dos al mismo tiempo, confundidos.
—Yo soy Tomás Gómez,
—Yo soy Muhe Ca.
No entendieron las palabras, pero se señalaron a sí mismos, golpeándose el pecho, y entonces el marciano se echó a reír.
—¡Espera!
Tomás sintió que le rozaban la cabeza, aunque ninguna mano lo había tocado.
—Ya está —dijo el marciano en inglés—. Así es mejor.
—¡Qué pronto has aprendido mi idioma!
—No es nada.
Turbados por el nuevo silencio, ambos miraron el humeante café que Tomás tenía en la mano.
—¿Algo distinto? —dijo el marciano mirándolo y mirando el café, y tal vez refiriéndose a ambos.
—¿Puedo ofrecerte una taza? —dijo Tomás.
—Por favor.
El marciano descendió de su máquina.


Tomás sacó otra taza, la llenó de café y se la ofreció.
La mano de Tomás y la mano del marciano se confundieron, como manos de niebla.
—¡Dios mío! —gritó Tomás, y soltó la taza.
—¡En nombre de los Dioses! —dijo el marciano en su propio idioma.
—¿Viste lo que pasó? — murmuraron ambos, helados por el terror.
El marciano se inclinó para tocar la taza, pero no pudo tocarla.
—¡Señor! —dijo Tomás.
—Realmente... —comenzó a decir el marciano. Se enderezó, meditó un momento, y luego sacó un cuchillo de su cinturón.
—¡Eh! —gritó Tomás.
—Has entendido mal. ¡Tómalo!
El marciano tiró al aire el cuchillo. Tomás juntó las manos. El cuchillo le pasó a través de la carne. Se inclinó para recogerlo, pero no lo pudo tocar y retrocedió, estremeciéndose.
Miró luego al marciano que se perfilaba contra el cielo.
—¡Las estrellas! —dijo.
—¡Las estrellas! —respondió el marciano mirando a Tomás.
Las estrellas eran blancas y claras más allá del cuerpo del marciano, y lucían dentro de su carne como centellas incrustadas en la tenue y fosforescente membrana de un pez gelatinoso; parpadeaban como ojos de color violeta en el estómago y en el pecho del marciano, y le brillaban como joyas en los brazos.
—¡Eres transparente! —dijo Tomás.
—¡Y tú también! —replicó el marciano retrocediendo.
Tomás se tocó el cuerpo, sintió su calor y se tranquilizó. «Yo soy real», pensó.


El marciano se tocó la nariz y los labios.
—Yo tengo carne —murmuró—. Yo estoy vivo.
Tomás miró fijamente al fío.
—Y si yo soy real, tú debes de estar muerto.
—¡No! ¡Tú!
—¡Un espectro!
—¡Un fantasma!
Se señalaron el uno al otro y la luz de las estrellas les brillaba en los miembros como dagas, como trozos de hielo, como luciérnagas, y se tocaron otra vez y se descubrieron intactos, calientes, animados, asombrados, despavoridos, y el otro, ah, si, ese otro, era sólo un prisma espectral que reflejaba la acumulada luz de unos mundos distantes.
Estoy borracho, pensó Tomás. No se lo contaré mañana a nadie. No, no.
Se miraron un tiempo, de pie, inmóviles, en la antigua carretera.
—¿De dónde eres? —preguntó al fin el marciano.
—De la Tierra.
—¿Qué es eso?
Tomás señaló el firmamento.
—¿Cuándo llegaste?
—Hace más de un año, ¿no recuerdas?
—No.
—Y todos vosotros estabais muertos, así lo creímos. Tu raza ha desaparecido casi totalmente ¿no lo sabes?
—No. No es cierto.
—Sí. Todos muertos. Yo vi los cadáveres. Negros, en las habitaciones, en las casas. Muertos. Millares de muertos.
—Eso es ridículo. ¡Estamos vivos!
—Escúchame. Marte ha sido invadido. No puedes ignorarlo. Has escapado.
—¿Yo? ¿Escapar de qué? No entiendo lo que dices. Voy a una fiesta en el canal, cerca de las montañas Eniall. Allí estuve anoche. ¿No ves la ciudad?
Tomás miró hacia donde le indicaba el marciano y vio las ruinas.
—Pero cómo, esa ciudad está muerta desde hace miles de años.
El marciano se echó a reír.
—¡Muerta! dormí allí anoche.
—Y yo estuve allí la semana anterior y la otra, y hace un rato y es un montón de escombros. ¿No ves las columnas rotas?
—¿Rotas? Las veo perfectamente a la luz de la luna. Intactas.
—Hay polvo en las calles —dijo Tomás.
—¡Las calles están limpias!
—Los canales están vacíos.
—¡Los canales están llenos de vino de lavándula!
—Está muerta.
—¡Está viva! —protestó el marciano riéndose cada vez más—. Oh, estás muy equivocado ¿No ves las luces de la fiesta? Hay barcas hermosas esbeltas como mujeres, y mujeres hermosas esbeltas como barcas; mujeres del color de la arena, mujeres con flores de fuego en las manos. Las veo desde aquí, pequeñas, corriendo por las calles. Allá voy, a la fiesta. Flotaremos en las aguas toda la noche, cantaremos, beberemos, haremos el amor. ¿No las ves?
—Tu ciudad está muerta como un lagarto seco. Pregúntaselo a cualquiera de nuestro grupo. Voy a la Ciudad Verde. Es una colonia que hicimos hace poco cerca de la carretera de Illinois. No puedes ignorarlo. Trajimos trescientos mil metros cuadrados de madera de Oregon, y dos docenas de toneladas de buenos clavos de acero, y levantamos a martillazos los dos pueblos más bonitos que hayas podido ver. Esta noche festejaremos la inauguración de uno. Llegan de la Tierra un par de cohetes que traen a nuestras mujeres y a nuestras amigas. Habrá bailes y whisky...

El marciano estaba inquieto.
—¿Dónde está todo eso?
Tomás lo llevó hasta el borde de la colina y señaló a lo lejos.
—Allá están los cohetes. ¿Los ves?
—No.
—¡Maldita sea! ¡Ahí están! Esos aparatos largos y plateados.
—No.
Tomás se echó a reír.
—¡Estás ciego!
—Veo perfectamente. ¡Eres tú el que no ve!
—Pero ves la nueva ciudad, ¿no es cierto?
—Yo veo un océano, y la marea baja.
—Señor, esa agua se evaporó hace cuarenta siglos.
—¡Vamos, vamos! ¡Basta ya!
—Es cierto, te lo aseguro.
El marciano se puso muy serio.
—Dime otra vez. ¿No ves la ciudad que te describo? Las columnas muy blanca, las barcas muy finas, las luces de la fiesta... ¡Oh, lo veo todo tan claramente! Y escucha... Oigo los cantos. ¡No están tan lejos!
Tomás escuchó y sacudió la cabeza.
—No.
—Y yo, en cambio, no puedo ver lo que tú me describes —dijo el marciano.
Volvieron a estremecerse. Sintieron frío.
—¿Podría ser?
—¿Qué?
—¿Dijiste que «del cielo»?
—De la Tierra.
— La Tierra , un nombre, nada —dijo el marciano—. Pero... al subir por el camino hace una hora... sentí...
Se llevó una mano a la nuca.
—¿Frío?
—Sí.
—¿Y ahora?
—Vuelvo a sentir frío. ¡Qué raro! Había algo en la luz, en las colinas, en el camino... —dijo el marciano—. Una sensación extraña... El camino, la luz... Durante unos instante creí ser el único sobreviviente de este mundo.
—Lo mismo me pasó a mí —dijo Tomás, y le pareció estar hablando con un amigo muy íntimo de algo secreto y apasionante.

El marciano meditó unos instantes con los ojos cerrados.
—Sólo hay una explicación. El tiempo. Sí. Eres una sombra del pasado.
—No. Tú, tú eres del pasado —dijo el hombre de la Tierra.
—¡Qué seguro estas! ¿Cómo es posible afirmar quién pertenece al pasado y quién al futuro? ¿En qué año estamos?
—En el año dos mil dos.
—¿Qué significa eso para mí?
Tomás reflexionó y se encogió de hombros.
—Nada.
—Es como si te dijera que estamos en el año 4462853 S.E.C. No significa nada. Menos que nada. Si algún reloj nos indicase la posición de las estrellas...
—¡Pero las ruinas lo demuestran! Demuestran que yo soy el futuro, que yo estoy vivo, que tú estás muerto.
—Todo en mí lo desmiente. Me late el corazón, mi estómago siente hambre, mi garganta sed. No, no. Ni muertos, ni vivos, más vivos que nadie, quizá. Mejor, entre la vida y la muerte. Dos extraños cruzan en la noche. Nada más. Dos extraños que pasan. ¿Ruinas dijiste?
—Sí. ¿Tienes miedo?
—¿Quién desea ver el futuro? ¿Quién ha podido desearlo alguna vez? Un hombre puede enfrentarse con el pasado, pero pensar... ¿Has dicho que las columnas se han desmoronado? ¿Y que el mar está vacío y los canales, secos y las doncellas muertas y las flores marchitas? —El marciano calló y miró hacia la ciudad lejana. —Pero están ahí. Las veo. ¿No me basta? Me aguardan ahora, y no importa lo que digas.
Y a Tomás también lo esperaban los cohetes, allá a lo lejos, y la ciudad, y las mujeres de la Tierra.
—Jamás nos pondremos de acuerdo —dijo.
—Admitamos nuestro desacuerdo —dijo el marciano—. ¿Qué importa quién es el pasado o el futuro, si ambos estamos vivos? Lo que ha de suceder sucederá, mañana o dentro de diez mil años. ¿Cómo sabes que esos templos no son los de tu propia civilización, dentro de cien siglos, desplomados y en ruinas? ¿No lo sabes? No preguntes entonces. La noche es muy breve. Allá van por el cielo los fuegos de la fiesta, y los pájaros.

Tomás tendió la mano. El marciano lo imitó. Sus manos no se tocaron, se fundieron atravesándose.
—¿Volveremos a encontrarnos?
—¡Quién sabe! Tal vez otra noche.
—Me gustaría ir contigo a la fiesta.
—Y a mí me gustaría ir a tu ciudad y ver esa nave de que me hablas y esos hombres, y oír todo lo que sucedió.
—Adiós —dijo Tomás.
—Buenas noches.
El marciano voló serenamente hacia las colinas en su vehículo de metal verde. El terrestre se metió en su camioneta y partió en silencio en dirección contraria.
—¡Dios mío! ¡Qué pesadillas! —suspiró Tomás, con las manos en el volante, pensando en los cohetes, en las mujeres, en el whisky, en las noticias de Virginia, en la fiesta.
—¡Qué extraña visión! —se dijo el marciano, y se alejó rápidamente, pensando en el festival, en los canales, en las barcas, en las mujeres de ojos dorados, y en las canciones.
La noche era oscura. Las lunas se habían puesto. La luz de las estrellas parpadeaba sobre la carretera ahora desierta y silenciosa. Y así siguió, sin un ruido, sin un automóvil, sin nadie, sin nada, durante toda la noche oscura y fresca.

F I N










domingo, 18 de mayo de 2008

El Festival de Wesak, Luna Llena de Tauro

Es el Festival del Buda, el In­termediario espiritual entre Shamballa, el centro espiri­tual más elevado, y la Jerarquía. El Buda es la expre­sión de la Sabiduría de Dios, la Personificación de la Luz y el Que señala el propósito divino. La fecha será fijada anualmente de acuerdo a la Luna llena de Tauro, así como sucede actualmente, siendo el gran Festival de Oriente.

Según la leyenda,

"Existe un valle situado a una altura bastante elevada al pie de los Himalayas Tibetanos. Este valle está rodeado por altas montañas a ambos lados con excepción del noreste, en donde hay una estrecha abertura. El valle tiene la forma de un ánfora enfocada hacia el noreste, abriéndose considerablemente hacia el Sur. Hacia el extremo Norte y cerca de la embocadura del ánfora se halla una gran roca plana. No hay árboles ni arbustos en el valle, el cuál está cubierto con una especie de pasto grueso, pero las laderas de las montañas están cubiertas de árboles.

En la fecha del Plenilunio de Mayo empiezan a afluir peregrinos de todos los distritos próximos; los santos hombres y mujeres, los lamas llegan al Valle y ocupan la parte sur y media dejando el extremo noreste relativamente libre. Allí (según la leyenda) se congrega un grupo de aquellos Grandes Seres que son los custodios sobre la Tierra del Plan de Dios para nuestro Planeta y para la Humanidad. El nombre que le damos a estos Seres no tiene gran importancia, el creyente cristiano preferirá hablar de Cristo y Su Iglesia, y Los considerará parte de esa Gran Nube de testigos que garantizan a la humanidad la salvación definitiva.

Los esotéricos del mundo pueden llamarlos, los Maestros de Sabiduría, la Jerarquía Planetaria, que en sus diversos grados están regidos y guiados por Cristo, el Maestro de Maestros, de Ángeles y de Seres Humanos por igual; o pueden también llamarlos los Rishis de las Escrituras Hindúes, o la Sociedad de Mentes Iluminadas, según la enseñanza tibetana. Ellos son los Grandes Intuitivos y los Grandes Compañeros según la presentación moderna y son el conjunto de la humanidad perfeccionada, que han seguido los pasos de Cristo y han penetrado, por nosotros, en los misterios, dándonos ejemplo para que hagamos lo que ellos han hecho. Con su Sabiduría, Amor y Conocimiento constituyen una muralla protectora para la humanidad y tratan de guiarnos paso a paso, (como ellos fueron guiados en su momento) de la oscuridad a la Luz, de lo irreal a lo Real, de la muerte a la Inmor­talidad. Este grupo de Conocedores son los principales participantes del Festival Wesak. Se sitúan en el confín noreste del Valle y en círculos concéntricos (de acuerdo al estado y grado de Su desarrollo iniciático), se preparan para un gran acto de servicio. Frente a la roca, mirando al noreste, están Aquellos Seres que son llamados por sus discípulos "Los Tres Grandes Señores" que son: el Cristo, que se sitúa en el centro; el Señor de las Formas Vivientes, el Manú, que se sitúa a Su Derecha; y el Señor de la Civilización, que se sitúa a Su izquierda. Los Tres se colocan frente a la roca, en la que descansa una gran copa de cristal llena de agua."

“Detrás del Grupo de Maestros, Adeptos, Iniciados y Colaboradores Mayores en el Plan de Dios, se encuentran los discípulos y aspirantes del mundo, en sus varios grados y grupos, “en el cuerpo o fuera de él” (citando a S. Pablo), quienes constituyen en esta época el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Los que estaban presentes físicamente, llegaron allí por medios comunes. Otros estaban presentes en sus cuerpos espirituales y otros en sueños. El "sueño" que ellos relatan, ¿no podría ser el reconocimiento físico y el recuerdo de un suceso espiritual interno?.

Al acercarse el momento de la Luna Llena, se produce una gran quietud en la muchedumbre, y todos miran al noreste. Entonces, tienen lugar ciertos movimientos rituales, en los que los Grupos de Maestros y Sus Discípulos de todos los grados, ocupan su lugar en posiciones simbólicas, como la estrella de cinco puntas, con Cristo en la cima; o un triángulo con Cristo en el vértice superior, o una cruz y otras formaciones conocidas, que tienen un profundo y potente significado. Todo esto se hace mientras se entonan ciertas palabras y frases esotéricas, llamadas mántrams".

Tres palabras: inspiración, ansia y expectativa, son las que mejor describen el ambiente que rodea a los que asisten a esta Ceremonia en el Valle Secreto.

“El cántico y el movimiento rítmico se intensifican cada vez más y todos los participantes y la multitud elevan sus ojos hacia el cielo, en dirección de la angostura del Valle.
Unos pocos minutos antes de la hora exacta de la Luna Llena puede verse, a lo lejos, un pequeño punto en el cielo, acercándose cada vez más y poco a poco su silueta se hace más nítida, se definen sus contornos hasta que la forma de BUDA se hace visible. Sentado en posición de loto, envuelto en su mantoazafrán, bañado en Luz y Color, y con una mano extendida bendiciendo.

Cuando Buda llega al punto exacto central sobre la gran roca, flotando sobre las cabezas de los Tres Grandes Señores, un gran mántram, que se pronuncia una vez al año en el Festival, es entonado por Cristo y todos los asistentes, que se encuentran en el Valle se postran. Esta Invocación produce una gran vibración o corriente de pensamiento, ¡de tal potencia!, que llega, desde el grupo de aspirantes, discípulos e iniciados hasta Dios mismo. Señala el momento supremo del intenso esfuerzo espiritual de todo el año y la vitalización espiritual de la humanidad y sus efectos espirituales duran a través de los meses subsiguientes.

El efecto de esta Gran Invocación es universal o cósmico, y sirve para unirnos con ese Centro Cósmico de Fuerza Espiritual, del cual han venido todos los seres de la Creación. Se imparte la Bendición y Cristo, como representante de la humanidad la recibe para distribuirla".

Así, según la leyenda, Buda vuelve una vez al año, para bendecir al mundo, trasmitiendo a través de Cristo, nueva vida espiritual.

"Luego... lentamente, Buda se aleja, hasta que nuevamente puede verse sólo un punto en el cielo que finalmente desaparece. Todo el ceremonial de la bendición, desde su primera aparición en la lejanía, hasta el momento en que Buda desaparece, tarda sólo ocho minutos. El sacrificio anual de Buda por la humanidad (pues viene a costa de un gran sacrificio) ha terminado y Él retorna nuevamente a ese Alto Lugar donde trabaja y espera. Año tras año vuelve para bendecir, año tras año la misma ceremonia se realiza, año tras año Buda y Su Gran Hermano, Cristo, trabajan en la más íntima cooperación para el beneficio espiritual de la humanidad.

En estos dos Grandes Hijos de Dios, se han concentrado dos aspectos de la Vida Divina. Ellos actúan juntos como custodios del más elevado tipo de fuerza espiritual, a la que la humanidad puede responder.

Mediante Buda fluye la Sabiduría de Dios; mediante Cristo el Amor de Dios se manifiesta a la humanidad; esta Sabiduría y este Amor se derraman sobre la humanidad cada Luna Llena de Mayo".

"Cuando Buda ha desaparecido, la multitud se pone de pie, el agua de la copa es distribuida en pequeñas porciones a los Maestros, Iniciados y discípulos, y luego ellos retornan al lugar del servicio.

La multitud bebe el agua, en copas o jarros que han traído y la comparten con los demás. En esta magnífica “Ceremonia del Agua” se nos presenta en forma simbólica la Nueva Era de Acuario, que está ya en el umbral. La era de “Acuario”: la del "Aguador", como dijo Cristo en ese episodio que precedió al servicio de comunión iniciado por Él.

Esta Ceremonia perpetúa para nosotros el hecho de la universalidad del Amor de Dios, la necesidad de nuestra purificación individual y la oportunidad de compartir con cada uno lo que pertenece a todos. El agua, magnetizada por la presencia de Buda y de Cristo, contiene ciertas propiedades y virtudes que ayudan y curan. Bendita así, la multitud se dispersa silenciosamente, los Maestros y discípulos regresan con renovada fuerza para cumplir otro año de servicio en el mundo".

El período del Festival Wesak se ha extendido últimamente a cinco días de trabajo y servicio; es decir, los dos días anteriores, el mismo día del Festival y los dos días siguientes. La hora exacta del Festival Wesak es en sí misma de gran importancia.

Los días de preparación se conocen bajo el nombre de "Días de Renunciación y Desapego". El día del Festival se llama "Día de Salvaguardia" y los dos días siguientes son los "Días de Distribución". Esto exige cinco días de intenso esfuerzo en el servicio que nos conduce a renunciar a todo lo que pudiera dificultar nuestra eficacia como servidores y canales para la Energía Espiritual; esto significa que, después de la debida preparación, dedicación, y esfuerzo ascendente, durante los dos primeros días, el día del Festival nos consideramos simplemente como recipientes para contener la máxima cantidad de energía espiritual que podamos aceptar.

Como canales, debemos estar preparados a olvidarnos de nosotros mismos en el servicio de alcanzar, absorver y conservar esta energía para toda la humanidad. Hemos de aprender a considerar el día del Festival como un día de silencio ‑silencio subjetivo y de paz interna‑ que se pueden mantener ininterrumpidos aunque al mismo tiempo sirvamos a los demás, en palabra y acción.



Fuente: Alice Bailey

Fotos del Valle de Wesak - Cliquea aquí: http://www.esotericpublishing.com/wesak/el_valle_de_wesak07.html